La tecnología de la imagen y el sonido. Un reto del siglo XXI.

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El arte siempre está en un dificultoso equilibrio entre el mantenimiento de su autonomía y su dependencia social, pero esa es precisamente la actitud que le caracteriza a todos los niveles.

Al margen de los fenómenos culturales y sociales que se puedan derivar del uso cada vez más popularizado del ordenador, lo que sí parece cierto es que en el mundo del audiovisual, la diversidad de soportes de grabación, reproducción existentes en la actualidad, fotografía, cine, vídeo analógico y digital, imagen de síntesis, está abocada a constituirse en un único soporte, común a las características de todos ellos, gracias a lo que está suponiendo de revolución la tecnología digital.

En el origen de Internet los artistas y pensadores que se acercaban a la red querían soñar con un “espacio de libertad” sin controles de ningún tipo, un lugar donde las ideas y las obras de arte fluyen sin filtros. Internet representa un espacio temporalmente libre para establecer redes de pensamiento.

Las actitudes artísticas que reflexionan con los nuevos medios, consiguen que los híbridos mediáticos, tales como la imagen y el sonido digital, independientemente de su función de comunicadores de masas, manifiesten una capacidad de plasmar reflexiones, interrogantes y contradicciones a nuestra propia cultura.

Gracias a los sistemas multimedia se vuelve a retomar la vieja idea que inspiró a muchos artistas románticos, como Wagner, la idea del “arte total”.

Creemos que aún es muy pronto para poder juzgar hasta qué punto el mundo del arte se puede ver transformado por las nuevas posibilidades que ofrece la informática. De momento, si analizamos lo acontecido en estos últimos años, nos daremos cuenta de que en el fondo no ha sido excesiva la repercusión real en los modos y formas de trabajar que ha experimentado el artista.

Experiencias como la realidad virtual, en la que el usuario deambula a través de un espacio y unos objetos que sólo existen como datos dentro de un ordenador o el multimedia o hipermedia, en donde el usuario también navega a través de diferentes textos, animaciones y sonidos que el programador le ha preparado, se diferencian del arte tradicional sobre todo en el concepto de inmersión interactiva.

Concepto que por otro lado se conformará en el siglo recién iniciado, pues las experiencias elaboradas hasta ahora distan mucho de constituir una interactividad efectiva.

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